domingo, 22 de enero de 2017

Mis peores lecturas de 2016

     Por fin después de unas semanas demasiado ajetreadas y sin tiempo para nada puedo sentarme a escribir esta entrada que ya me parece hasta fuera  de tiempo, pero no quería dejar al blog sin mi top-down (no sé si se dice así o me lo acabo de inventar) de este 2016. Este ranking me ha costado mucho más que el de mejores porque este año he leído verdaderas bazofias, pero aquí están las elegidas: 

En el número 4: 

La trilogía de Elisabet Benavent Mi Elección, porque, aunque me quitó las ganas de leer durante mucho tiempo y fue la causante de mi crisis, al menos son libros que no cuesta leer, que se hace ameno dentro del tostón que me resultó. 




















En el número 3: 

El amante Japonés de Isabel Allende. Como ya dije en la reseña, un libro que intenta hablar de muchas cosas y que no despierta el interés por nada de lo que señala. Un tema detrás de otro para engordar un libro que de lo que menos trata es de ese amor apasionante que te promete en la contraportada. 





















En el número 2: 

Historia de un canalla de Julia Navarro. Sin duda éste es el peor libro que me leí en 2016, pero no está en el número 1 por motivos que ahora explicaré. Estuve casi dos meses ahorrando para comprarme este libro y fue... madre mía... qué libro más largo, mas aburrido, mas tedioso, más superficial.. Bazofia pura. 




















En el número 1: 

Sin embargo.... en lo más alto del top, y para mí queda como la peor lectura de 2016 es  A tres Metros sobre el cielo de Federico Moccia. ¿Por qué este está arriba si Historia de un Canalla es mucho más espantoso? Pues por la decepción personal que conllevó esta lectura. Estoy completamente enamorada de las versiones cinematográficas y busqué y busqué la versión más bonita de esta novela pensando que iba a ser el típico libro de amor que tienes subrayado por todos lados. Párrafos y párrafos de reflexiones conmovedoras esperaba. Y encontré... algo parecido a lo que podría escribir una niña de 13 años, pero eso sí, mucho más innecesariamente largo.