lunes, 19 de enero de 2015

La llave de la buena vida (fragmento)

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   "El Yo tiene que arriesgarse con todas sus fuerzas en la dirección de lo que desea. No nos quedemos en casa. No disminuyamos nuestros sueños. No dejemos de querer aquello que anhelamos profundamente. Invirtámonos. Arriesguémonos en la dirección de lo que nos mueva: me mueve el amor, una pareja, me mueve tener hijos, me mueve escribir poesía, me mueve cocinar para los demás, me mueve ser carpintero, me mueve contemplar el mar. Entonces nos arriesgamos en la dirección de lo que se anhela en profundidad y esto nos acerca un poquito hacia la felicidad; y estamos en paz con nosotros porque damos los pasos adecuados para ir al lugar al que queremos ir. Luego la vida dirá. Y la vida tiene la última palabra. Y cuando la vida habla, entonces nosotros escuchamos. Y cuando logramos escucharla, entonces estamos también en una mayor sintonía con nuestra felicidad."