jueves, 19 de febrero de 2015

Fragmento Siddhartha


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"Mucho le enseñó su boca roja y discreta. Mucho le enseñó su mano delicada y suave. A él, que en amor era todavía un muchacho y por esto estaba inclinado a arrojarse ciego e insaciable al placer como a un abismo, le enseñó a fondo la lección de que no se puede encontrar placer sin dar placer, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada, cada trocito del cuerpo tiene su secreto, que prepara la dicha para despertar al iniciado. Le enseñó que los amantes, después de una fiesta de amor, no pueden separarse uno de otro sin admitirse mutuamente, sin estar vencido igual que él ha vencido, para que no aparezca la saciedad o el vacío en ninguno de los dos y el maligno sentimiento de haber abusado o de que han abusado de él."